El 18 de Marzo era el día que teníamos que coger el avión rumbo a París!
Tuvimos que ir al instituto todas las horas, salvo las dos últimas que nos fuimos para acabar las maletas y todo lo necesario que nos quedara por terminar.
A las 15:00 las profesoras nos dijeron que teníamos que estar allí para coger el autobús e ir a Barajas.
Al llegar al instituto, estábamos todos muy nerviosos e impacientes de ver a los compañeros del intercambio. ¡No podíamos esperar más! Nos despedimos de nuestras familias y montamos en el autobús. Durante el trayecto ya nos íbamos dando cuenta de que ese viaje iba a ser inolvidable.
Llegamos a Barajas sobre las 16:00, cogimos nuestras maletas y fuimos a facturarlas. Allí en el aeropuerto ocurrió una pequeña anécdota: ¡uno de nuestros compañeros se había olvidado el pasaporte! Las profesoras llamaron a la madre del chico que vino corriendo a darle el pasaporte, así que todo quedó en un susto. Estuvimos esperando en el aeropuerto mientras nos hacíamos fotos, hablábamos de todo lo que íbamos a hacer y de las ganas que teníamos hasta que llegó la hora de subir al avión. Durante el viaje intentamos estar lo más tranquilos posible, pero debido a nuestro nerviosismo, no pudimos evitar levantarnos a hablar con los demás. El viaje duró aproximadamente 2 horas y media. Al llegar a París, esperamos en el aeropuerto al autobús que nos llevaría hasta el colegio, donde las familias de acogida nos esperaban. Al llegar al colegio Notre Dame en Rueil Malmaison, nos encontramos con nuestros compañeros. ¡El encuentro fue genial! Estuvimos un rato hablando con todos, hasta que cada uno de nosotros nos fuimos con nuestra familias francesas, a cenar y a descansar porque el día había sido largo y agotador.
martes, 14 de junio de 2011
Sábado 19 y domingo 20.
De estos días no se puede decir mucho.
Mientras nos conocíamos más con nuestros amigos franceses, cada uno hizo lo que su familia de acogida le propuso. Algunos de nosotros quedamos juntos para pasar los nervios de los primeros días, otros aprovecharon para conocer a la familia y visitar la ciudad con ellos y otro se divirtieron con su amigo francés yendo a lugares como Disneyland.
El sábado, además de lo que hicimos con nuestras familias, los franceses nos prepararon una fiesta en la que estuvimos todos juntos, como motivo de bienvenida.
Mientras nos conocíamos más con nuestros amigos franceses, cada uno hizo lo que su familia de acogida le propuso. Algunos de nosotros quedamos juntos para pasar los nervios de los primeros días, otros aprovecharon para conocer a la familia y visitar la ciudad con ellos y otro se divirtieron con su amigo francés yendo a lugares como Disneyland.
El sábado, además de lo que hicimos con nuestras familias, los franceses nos prepararon una fiesta en la que estuvimos todos juntos, como motivo de bienvenida.
Lunes 21.
Primer día de excursiones.
Después de estar cada uno con su amigo francés, nos juntamos todos y damos una hora de clases francesas.
Más tarde, andamos hasta la estación de Rueil y cogemos por primera vez el tren parisino. Nos bajamos en la estación del Louvre y entramos en el museo.
Lo primero que encontramos es la increíble pirámide invertida de cristal, que es el centro del museo.
Dejamos nuestras pertenencias y conocemos a Elvira, la que será nuestra guía durante la estancia.
Comenzamos a ver el museo. La visita se hace pesada, pero merece la pena ver las maravillosas obras de arte que se encuentran en el Louvre.
Tras varias salas, llegamos al punto más importante y visitado donde vemos el cuadro de La Gioconda, o Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci.
Al terminar la visita, recogemos nuestras cosas y vamos a comer a los jardines del Louvre, saliendo por la pirámide exterior.
PRÓXIMA PARADA: Bateau Mouche !
Nos montamos en la parte superior de este barco, que recorre el río Sena para disfrutar mejor de las vistas y del buen tiempo que hacía en Paris.
En el recorrido se pueden ver lugares como el museo d'Orsay, el Louvre, la Casa de la Moneda, Les Invalides, la Asamblea Nacional y L'Ile de la Cité; además de monumentos como Notre Dame y la torre Eiffel; y puentes como el Pont Neuf, que a pesar de su nombre " El puente Nuevo", es el puente más viejo de la ciudad.
Terminado nuestro increíble paseo en "bateau mouche", volvemos al colegio y de nuevo a casa.
Nuestro primer día de excursión ha acabado.
FOTOS DEL DÍA:
Después de estar cada uno con su amigo francés, nos juntamos todos y damos una hora de clases francesas.Más tarde, andamos hasta la estación de Rueil y cogemos por primera vez el tren parisino. Nos bajamos en la estación del Louvre y entramos en el museo.
Lo primero que encontramos es la increíble pirámide invertida de cristal, que es el centro del museo.
Dejamos nuestras pertenencias y conocemos a Elvira, la que será nuestra guía durante la estancia.
Comenzamos a ver el museo. La visita se hace pesada, pero merece la pena ver las maravillosas obras de arte que se encuentran en el Louvre.
Tras varias salas, llegamos al punto más importante y visitado donde vemos el cuadro de La Gioconda, o Mona Lisa, de Leonardo Da Vinci.
Al terminar la visita, recogemos nuestras cosas y vamos a comer a los jardines del Louvre, saliendo por la pirámide exterior.
PRÓXIMA PARADA: Bateau Mouche !
Nos montamos en la parte superior de este barco, que recorre el río Sena para disfrutar mejor de las vistas y del buen tiempo que hacía en Paris.
En el recorrido se pueden ver lugares como el museo d'Orsay, el Louvre, la Casa de la Moneda, Les Invalides, la Asamblea Nacional y L'Ile de la Cité; además de monumentos como Notre Dame y la torre Eiffel; y puentes como el Pont Neuf, que a pesar de su nombre " El puente Nuevo", es el puente más viejo de la ciudad.
Terminado nuestro increíble paseo en "bateau mouche", volvemos al colegio y de nuevo a casa.
Nuestro primer día de excursión ha acabado.
FOTOS DEL DÍA:
Martes 22.
París.
Visitamos el museo de Orsay. Llegamos a las 9:30 y nuestra guía Elvira nos enseñó y explicó las partes del museo .
Vistamos la planta baja donde se encuentran las primeras obras de Manet, Monet y Cézanne, las colecciones de esculturas y los impresionistas y postimpresionistas.
Después, salimos del museo para irnos a comer a los jardines del Louvre.
Por la tarde, fuimos a ver la catedral de Notre Dame, situada en la parte este de L'Ile de la Cité.
Visitamos el museo de Orsay. Llegamos a las 9:30 y nuestra guía Elvira nos enseñó y explicó las partes del museo .
Vistamos la planta baja donde se encuentran las primeras obras de Manet, Monet y Cézanne, las colecciones de esculturas y los impresionistas y postimpresionistas.
Después, salimos del museo para irnos a comer a los jardines del Louvre.
Por la tarde, fuimos a ver la catedral de Notre Dame, situada en la parte este de L'Ile de la Cité.
Víctor Hugo escribió en 1831 su novela "Notre Dame de Paris", que narra la historia de un jorobado llamado Quasimodo y cuyos acontecimientos están situados durante la Edad Media, en dicha catedral.
También paseamos por el Quartier Latin; un barrio del centro de París. Está situado alrededor de la Universidad de La Sorbona, en la orilla izquierda del Sena.
FOTOS DEL DÍA:
Miércoles 23.
El miércoles llegamos al instituto por la mañana como todos los días y desde allí fuimos andando hasta el palacio de la Malmaison.
Allí, nos enseñaron las distintas estancias del palacio que había sido comprado por la mujer de Napoleón Bonaparte.
Después de acabar la visita, volvimos al colegio donde nos encontramos con nuestros amigos franceses para irnos juntos a comer.
Cuando terminamos de comer, tuvimos que hacer un "rally" que había sido preparado por los chicos franceses.
FOTOS DEL DÍA:
Allí, nos enseñaron las distintas estancias del palacio que había sido comprado por la mujer de Napoleón Bonaparte.Después de acabar la visita, volvimos al colegio donde nos encontramos con nuestros amigos franceses para irnos juntos a comer.
Cuando terminamos de comer, tuvimos que hacer un "rally" que había sido preparado por los chicos franceses.
FOTOS DEL DÍA:
Jueves 24.
El jueves por la mañana estuvimos en la Ópera Garnier; uno de los edificios que más nos sorprendió de París, sobre todo por la arquitectura. La sala que más nos gustó fue la sala de la gran escalera; por sus estatuas, sus pequeños balcones mirando hacia la escalera, y el mirador que daba hacia una de las calles más interesantes de la ciudad.
Se dice que hay una leyenda, en la que se cuenta la posible existencia de un fantasma en los cimientos de la Ópera. Sobre dicha leyenda, se escribió un obra titulada El Fantasma de la Ópera.
Tras terminar de comer, nos fuimos a la famosa Torre Eiffel.
Fue increíble, mucho más grande de lo que imaginamos y muy bonita.
Subimos en grupos al ascensor de la torre y llegamos a la segunda planta, desde donde se podía observar toda la ciudad de París.
Algunos quisieron bajar la Torre Eiffel por las escaleras en lugar de usar el ascensor de nuevo. Estos alumnos decidieron ver el primer piso, donde se encuentra el famoso restaurante ''Julio Verne''.
Cuando terminó la visita, las profesoras nos dejaron tiempo libre para hacer algunas compras y al acabar, nos marchamos al colegio para encontrarnos de nuevo con nuestras familias francesas.
FOTOS DEL DÍA:
Se dice que hay una leyenda, en la que se cuenta la posible existencia de un fantasma en los cimientos de la Ópera. Sobre dicha leyenda, se escribió un obra titulada El Fantasma de la Ópera.
Tras terminar de comer, nos fuimos a la famosa Torre Eiffel.
Subimos en grupos al ascensor de la torre y llegamos a la segunda planta, desde donde se podía observar toda la ciudad de París.
Algunos quisieron bajar la Torre Eiffel por las escaleras en lugar de usar el ascensor de nuevo. Estos alumnos decidieron ver el primer piso, donde se encuentra el famoso restaurante ''Julio Verne''.
Cuando terminó la visita, las profesoras nos dejaron tiempo libre para hacer algunas compras y al acabar, nos marchamos al colegio para encontrarnos de nuevo con nuestras familias francesas.
FOTOS DEL DÍA:
lunes, 13 de junio de 2011
Viernes 25.
Hoy es nuestro último día en París, y por tanto nuestro último día como "guiris".
Nos dirigimos al Palacio de Versailles. Casi ninguno de nosotros sabía qué era exactamente lo que íbamos a ver, porque teníamos en mente un palacio bonito; parecido a los que aparecen constantemente en las películas. Una vez que nos dieron las audio-guías, quedamos con las profesoras a una hora determinada en un punto del palacio. Nos pareció estupendo la idea de descubrir y disfrutar del Palacio de Versailles nosotro solos. Pasamos por tres salas que ambientaban perfectamente la época de máxima actividad del Palacio, con herramientas, cuadros y mapas interactivos, etc.
Luego, decidimos ir a las salas más famosas, así que empezamos a buscar la Sala de los Espejos.
La búsqueda no resultó fácil, pero nos permitió ver las numerosas habitaciones y salas de estar de los antiguos residentes. Tras ver la Sala de los Espejos, salimos a los jardines. Su increíble belleza nos dejó con la boca abierta. A pesar de tener tan sólo 45 minutos para visitarlos, nos encantó el recorrido.
Al acabar nuestra visita del Palacio de Versailles, intentamos llegar al sitio donde habíamos quedado con las profes, empleando toda nuestra capacidad de orientación. Una vez allí, nos reunimos con más gente del grupo y esperamos un buen rato, pero no aparecía nadie. Nos dimos cuenta de que el lugar en el que nos encontrábamos era un pequeño palacete, y para asegurarnos de que no estábamos equivocados, nos quedamos en un césped que había cerca. Estábamos rendidos y hambrientos, así que empezamos a comer; pero una de las profes apareció en ese momento diciéndonos que llevaban ya largo rato esperando. A pesar de no ser ese el plan , nos dejó terminar con nuestro pic-nic. Tras terminar de comer, volvimos a la primera parte de los jardines para descansar un rato y abandonar aquel fantástico lugar.
Subimos al autobús, todos agotados. Algunos durmieron, otros prefirieron hacer fotos y hablar hasta llegar al "collège Notre Dame", donde nos esperaban nuestros amigos franceses.
Esa misma tarde, tuvimos una fiesta de despedida en casa de William; uno de los franceses.
La fiesta estuvo bastante bien. Había comida, bebidas, mucho baile...pero a pesar de toda esa diversión, ya se empezaba a palpar en el ambiente cierta tristeza por nuestro regreso a España; una tristeza que no tardó en desaparecer porque nos los pasamos en grande y disfrutamos de nuestra última noche hasta el final.
Nos dirigimos al Palacio de Versailles. Casi ninguno de nosotros sabía qué era exactamente lo que íbamos a ver, porque teníamos en mente un palacio bonito; parecido a los que aparecen constantemente en las películas. Una vez que nos dieron las audio-guías, quedamos con las profesoras a una hora determinada en un punto del palacio. Nos pareció estupendo la idea de descubrir y disfrutar del Palacio de Versailles nosotro solos. Pasamos por tres salas que ambientaban perfectamente la época de máxima actividad del Palacio, con herramientas, cuadros y mapas interactivos, etc.

Luego, decidimos ir a las salas más famosas, así que empezamos a buscar la Sala de los Espejos.
La búsqueda no resultó fácil, pero nos permitió ver las numerosas habitaciones y salas de estar de los antiguos residentes. Tras ver la Sala de los Espejos, salimos a los jardines. Su increíble belleza nos dejó con la boca abierta. A pesar de tener tan sólo 45 minutos para visitarlos, nos encantó el recorrido.
Al acabar nuestra visita del Palacio de Versailles, intentamos llegar al sitio donde habíamos quedado con las profes, empleando toda nuestra capacidad de orientación. Una vez allí, nos reunimos con más gente del grupo y esperamos un buen rato, pero no aparecía nadie. Nos dimos cuenta de que el lugar en el que nos encontrábamos era un pequeño palacete, y para asegurarnos de que no estábamos equivocados, nos quedamos en un césped que había cerca. Estábamos rendidos y hambrientos, así que empezamos a comer; pero una de las profes apareció en ese momento diciéndonos que llevaban ya largo rato esperando. A pesar de no ser ese el plan , nos dejó terminar con nuestro pic-nic. Tras terminar de comer, volvimos a la primera parte de los jardines para descansar un rato y abandonar aquel fantástico lugar.
Esa misma tarde, tuvimos una fiesta de despedida en casa de William; uno de los franceses.
La fiesta estuvo bastante bien. Había comida, bebidas, mucho baile...pero a pesar de toda esa diversión, ya se empezaba a palpar en el ambiente cierta tristeza por nuestro regreso a España; una tristeza que no tardó en desaparecer porque nos los pasamos en grande y disfrutamos de nuestra última noche hasta el final.
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